sábado, 12 de julio de 2008

Miedito



El kinder donde estudia el Coco (nuestro hijo) organizó en mayo pasado el festival para mamá y papá. Durante el evento llegó el turno para los niños y las niñas de segundo grado para presentar un baile.
Uno de los niños, a quien llamaremos "Panchito", tuvo un comportamiento que llamó la atención: mientras estaba formado antes de que iniciara la música de su baile, rompió en llanto y corrió a donde estaba su familia. Nada lo hizo regresar con sus compañeros para presentar el número que habían ensayado.

Hace pocos días tuvo lugar la ceremonia de fin de cursos del mismo kinder. Una vez más, justo antes de iniciar su presentación, Panchito dejó salir sus lágrimas acompañadas de grititos y gemiditos... esta vez su familia lo convenció de que regresara a la pista, aunque esto fue cuando el tema iba ya un poco avanzado. Así el niño se acopló con sus compañeros y todos juntos terminaron el baile. Panchito mostraba entonces una sonrisa de... ¿de qué sería? tal vez satisfacción. La verdad no sé, pero era una hermosa sonrisa.

Terminado el evento llevamos al Coco a comer burritos (uno de sus platillos favoritos) y entre bocado y bocado, queriendo dejar en el pequeño una enseñanza, Tiburcia y su servilleta le comentábamos de la situación de Panchito.

"¿Te fijaste cómo Panchito pudo superar su miedo? ¿Te diste cuenta de que ahora lloró menos y regresó para bailar con ustedes? Eso es algo muy importante: Panchito superó su miedo y pudo bailar. Es normal que a los niños les dé algo de miedo cuando van a bailar o a cantar delante de la gente..."

En ese momento, el Coco nos interrumpió para hacer una declaración que a Tiburcia y a mí nos tomó desprevenidos:

"Sí, como a mí también me da miedo antes de bailar, pero luego se me quita y entonces ya puedo bailar."

Nos tomó desprevenidos porque el Coco está muy acostumbrado a los escenarios (sobre todo a comparación con otros niños), incluso ya dio 'su propio concierto'.

Como sea, le seguimos explicando de lo natural que son los nervios (¿notaron el cambio de palabra?), de que yo mismo los siento siempre y en cada ocasión antes de empezar a tocar y de otros ejemplos similares.

Queriendo dejar en el niño una enseñanza, los padres también aprendimos nuestra cuota en esa ocasión.

Los niños son, ante todo SERES HUMANOS. Como tales, adquieren temores conforme crecen. Nosotros, como padres o como tutores interesados en los pequeños, debemos estar atentos, pues puede darse el caso de que el niño tenga alguna inseguridad, alguna inquietud, alguna necesidad y que no sepa cómo manifestarla.

No se trata de 'resolverles la vida'. Se trata de darles las herramientas para que puedan abrirse paso en este curso tan complicado que se nos suele presentar camino a la muerte. Unas de esas herramientas, una muy importante, es nuestro apoyo incondicional. Por supuesto, debemos estar siempre atentos al accionar de los chiquillos.
Los niños, una vez que adquieren temores, pueden tomar fuerza y valor de nosotros, los adultos cercanos. Nuestras acciones les enseñan qué hacer; nuestro cariño les inyecta seguridad y autoestima.

No son éstos los resultados de un minucioso estudio aplicado a x cantidad de infantes; es lo que veo en mi casa, con mi familia y con mis amigos.

Por hoy, aquí le voy a parar, pues el post ya se me está alargando más de lo planeado.

Por cierto, el baile de fin de cursos también está en YouTube... sólo que la iluminación no era la más conveniente y el video sale muy oscuro. El Coco es el primero en salir a escena.

Hasta la próxima.

6 comentarios:

Kix dijo...

Esos miedos infantiles podrían traer consecuencias nefastas, precisamente hoy, en la clase de natación de Kix versión mini, había un niño con mucho miedo de aventarse del trampolín... sin embargo lo convencieron de aventarse, pero el niño tenía tal miedo que se aventó en dirección al borde de la alberca!!! Se ha puesto tal madrazo el pobre escuincle, se pegó en el pecho, pero bien pudo haberse roto la cabezota!

En fin, mi hija seguramente también tiene miedos... como por ejemplo, el compartir a su papá, pues cuando él fue a su escuela a dar una tocada (él también es musician), estaba celosísima de que las otras niñas se le acercaran! :-S

MNB dijo...

Me encanta la forma que tienen de conversar con Coco. Lo tratan como adulto y eso les hace bien a los niños. Sus problemas son tan importantes como los nuestros, pero hay gente que no los toma en cuenta.

Coco es un niño delicioso. He visto varias veces sus videos. Me los gozo.

Felicitaciones.

esteban lob dijo...

¡Que bien que el niño domine sus legítimos temores... y los reconozca!

Ya creía yo que de tales padres, también sería humano. (jajaja)

Angie dijo...

Hola Joel!!! vengo después de mucho tiempo porque medio te perdí la pista con el cambio de blog. Qué tal todo? ya tuvisteis a la niña? espero que todo fuera o esté yendo bien!

En cuanto a lo que nos cuentas, me parece perfecta vuestra postura, llevas toda la razón, a los niños hay que demostrarles que estamos ahí para lo que necesitan, para que sientan esa seguridad, y a la vez hay que hacerles ver que, poco a poco, tienen que ir resolviendo cosas, con la ayuda de esa seguridad y ese apoyo que les debemos transmitir.

A ver si un día vienes a hacerme una visita por el blog, que se echan de menos tus cometarios!

Besos. Angie.

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Buena lección Joel (para ambos), al perecer el Coco ya había aprendido la lección que querían darle.

Me gusta el giro que le han dado al blog.

Saludos.

Beatriz Deckard dijo...

Pues como diria Uniqua de los 'Backyardigans': 'Ser valiente, no significa que no sientas miedo'... asi piensa Coco ya de manera natural y uds. no lo habian notado... y el otro chiquito como que necesita que alguien se lo diga... asi son los niños.