Ya expliqué (o intenté explicar) en algún post anterior el porqué de mi afición al futbol. Ahora me pondré rudo (Ay sí, ay sí) y daré respuesta a uno de los más grandes enigmas de mi humanidad: ¿Por qué le voy al América?
Sin dar explicaciones mencionaré antes otros equipos que han sido de mi preferencia: Cobras (de Ciudad Juárez), Indios (de Ciudad Juárez), Selección Nacional de México; diversos clubes afiliados a la FeMexFut en competencias internacionales, y hasta equipos americanos cuando juegan contra europeos.
Bien, a lo que te truje...
Una revisión rápida a la página Primera División de México en Wikipedia podría dar al lector una parte de la respuesta: el club de la capital mexicana aparece entre los primeros lugares históricos en casi todas las categorías. Es primero en Tabla Histórica de Temporada Regular 1943-2011, en Tabla Histórica de Liguillas 1970-2011 y en Participaciones en la Liga 1943-2011.
Aparece también con varios goleadores importantes y es segundo en Participaciones en Fases de Eliminación en Liguilla 1970-Apertura 2011 y en la Tabla de Campeones de Primera División.
Revisemos esto último: Segundo en participaciones y fases de eliminación en liguilla, el primero en este rubro es Cruz Azul, con 46 liguillas y 6 campeonatos. Las 42 liguillas del América con 9 campeonatos pesan más.
¿Qué hay del segundo puesto en la Tabla de Campeones de Primera División? ¿Por qué no prefiero al Guadalajara, con 11 campeonatos? Es en este rubro donde se explica en definitiva mi inclinación por el equipo azulcrema...
Nací a finales de 1973. Para cuando el futbol empezó a llamar mi atención, ya estaba yo cercano a la década de vida fuera del vientre materno. Entonces, el América quedó campeón tres torneos consecutivos entre 1983 y 1985. No sólo eso: también jugaban de forma espectacular, incluso cuando no quedaban campeones. Mi afición a las Águilas se reforzó con otros dos títulos consecutivos en 1988 y 1989. Cuando el club vivió una crisis de varios años sin títulos, ya era tarde para cambiar. Ante todo y ante todos, me declaraba Americanista.
Dos trofeos más (2002 y 2005) hacen un total de siete... SIETE veces he visto campeón al América. Eso, para cualquier aficionado, es fundamental... o tal vez no: conozco mucha gente de mi edad que le va al Cruz Azul, a quienes he visto obtener un título... sólo uno. Puedo entender que mis amigos, los que oscilan entre los 35-40 años, prefieran al Toluca, al Necaxa, al Pachuca, al Guadalajara... pero ¿al Cruz Azul? Eso último ya no es mi problema, ni algo que pretenda explicar.
Le voy al América porque cuando aprendí a ver futbol, era el equipo que mejor jugaba y más campeonatos obtenía. Así de simple.
Hasta la próxima.
domingo, 8 de abril de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Amo mi Trabajo
Dice la frase que uno de los secretos de la felicidad consiste no en hacer lo que quieres, sino en querer lo que haces. Que me disculpen quienes estén de acuerdo con lo anterior, pero yo no comparto del todo ese pensamiento.
Cierto que tomar esa actutid ante la vida suena idealista y positivo, pero también encierra algo de conformismo, cuando no de frustración. Verte obligado a querer lo que haces implica sumar otra obligación a la lista, parece hecho para quienes no han descubierto una vocación o para quienes, sabiendo qué quieren, son fracasados y/o incompetentes.
Desde mi perspectiva, hacer lo que quieres es mucho mejor. Difícilmente se encuentra un trabajo exento de dificultades, de tropiezos, de molestias con los compañeros; pero si a ello se añade la genuina satisfacción, la convicción de estar haciendo aquello que te nace, entonces cualquier complicación se minimiza y el gusto por lo que haces se convierte paulatinamente en amor, en un amor fuerte e indestructible.
Compartir y adquirir conocimientos de tópicos varios, ensayar una canción de los Rolling Stones, mostrar a los niños elementos musicales, hablarles de respeto, de generosidad... ver los resultados. Hacer lo que quiero me hace sentir pleno, feliz, ÚTIL; me permite tener un equilibrio como persona y como integrante de la sociedad.
El acervo de conocimientos nutre y prepara, el arte establece vínculos adentro y afuera. Yo amo mi trabajo, y esto es el resultado de aferrarme a hacer lo que quiero.
Hasta la próxima.
Cierto que tomar esa actutid ante la vida suena idealista y positivo, pero también encierra algo de conformismo, cuando no de frustración. Verte obligado a querer lo que haces implica sumar otra obligación a la lista, parece hecho para quienes no han descubierto una vocación o para quienes, sabiendo qué quieren, son fracasados y/o incompetentes.
Desde mi perspectiva, hacer lo que quieres es mucho mejor. Difícilmente se encuentra un trabajo exento de dificultades, de tropiezos, de molestias con los compañeros; pero si a ello se añade la genuina satisfacción, la convicción de estar haciendo aquello que te nace, entonces cualquier complicación se minimiza y el gusto por lo que haces se convierte paulatinamente en amor, en un amor fuerte e indestructible.
Compartir y adquirir conocimientos de tópicos varios, ensayar una canción de los Rolling Stones, mostrar a los niños elementos musicales, hablarles de respeto, de generosidad... ver los resultados. Hacer lo que quiero me hace sentir pleno, feliz, ÚTIL; me permite tener un equilibrio como persona y como integrante de la sociedad.
El acervo de conocimientos nutre y prepara, el arte establece vínculos adentro y afuera. Yo amo mi trabajo, y esto es el resultado de aferrarme a hacer lo que quiero.
Hasta la próxima.
martes, 6 de marzo de 2012
Futbolero
Me gustan los deportes, muy en particular el futbol. No tengo mucho tiempo (ni talento) para jugarlos, pero siempre procuro dejar espacio en mi agenda para disfrutar a lo menso a lo menos dos partidos los fines de semana, por televisión. Muchos años ni siquiera me interesó el porqué de mi afición. Luego me di cuenta que los deportes, los que yo disfruto, también son señalados como medios para controlar/condicionar a las masas. Mi gusto no cambió. No faltaba por aquel tiempo (ni ahora) quien llegara con la incómoda cuestión: ¿Por qué te gusta tanto el futbol? ... y yo que no sabía dar respuesta.
Tiempo después... mucho tiempo después, a mis manos cayó el libro MILES DE MILLONES (Autor: Carl Sagan), pronto leía la página 16, donde da inicio el capítulo 3: LOS CAZADORES DE LA NOCHE DEL LUNES. No me pondré muy técnico en la explicación, sólo agregaré unas citas y mis comentarios muy breves:
“Las pasiones que despiertan los deportes son tan hondas y se hallan tan difundidas que es muy probable que estén impresas ya no en nuestro cerebro, sino en nuestros genes. Los 10.000 años transcurridos desde la introducción de la agricultura no bastan para que tales predisposiciones se desvanezcan [...] la caza —sólo para alimentarse, nunca por deporte— es la ocupación permanente de todo varón sano.”
Sagan conjetura acerca de la impresión en nuestros genes de la pasión que despiertan los deportes.
“Los buenos cazadores eran también buenos guerreros. Luego, tras un largo periodo —tal vez unos cuantos miles de siglos—, muchos varones iban a nacer con una predisposición natural para la caza y el trabajo en equipo. ¿Por qué? Porque los cazadores incompetentes o faltos de entusiasmo dejaban menos descendencia.”
Me llama la atención la inferencia buenos cazadores-buenos guerreros. Digamos que me está convenciendo.
“Tales inclinaciones tienen que seguir presentes en nosotros después de 10.000 generaciones en las que matar animales fue nuestro valladar contra la inanición. Y ansiamos ejercerlas, aunque sea a través de otros. Los deportes de equipo proporcionan una vía.”
Si a usted no le convence, le recomiendo la lectura del artículo completo. Resulta que mi afición al deporte es un rasgo primitivo bien encausado. Ahora, cuando alguien llega con la incómoda pregunta de por qué me gusta tanto el futbol, contesto con una sonrisa: “Lee MILES DE MILLONES”.
Hasta la próxima.
Tiempo después... mucho tiempo después, a mis manos cayó el libro MILES DE MILLONES (Autor: Carl Sagan), pronto leía la página 16, donde da inicio el capítulo 3: LOS CAZADORES DE LA NOCHE DEL LUNES. No me pondré muy técnico en la explicación, sólo agregaré unas citas y mis comentarios muy breves:
“Las pasiones que despiertan los deportes son tan hondas y se hallan tan difundidas que es muy probable que estén impresas ya no en nuestro cerebro, sino en nuestros genes. Los 10.000 años transcurridos desde la introducción de la agricultura no bastan para que tales predisposiciones se desvanezcan [...] la caza —sólo para alimentarse, nunca por deporte— es la ocupación permanente de todo varón sano.”
Sagan conjetura acerca de la impresión en nuestros genes de la pasión que despiertan los deportes.
“Los buenos cazadores eran también buenos guerreros. Luego, tras un largo periodo —tal vez unos cuantos miles de siglos—, muchos varones iban a nacer con una predisposición natural para la caza y el trabajo en equipo. ¿Por qué? Porque los cazadores incompetentes o faltos de entusiasmo dejaban menos descendencia.”
Me llama la atención la inferencia buenos cazadores-buenos guerreros. Digamos que me está convenciendo.
“Tales inclinaciones tienen que seguir presentes en nosotros después de 10.000 generaciones en las que matar animales fue nuestro valladar contra la inanición. Y ansiamos ejercerlas, aunque sea a través de otros. Los deportes de equipo proporcionan una vía.”
Si a usted no le convence, le recomiendo la lectura del artículo completo. Resulta que mi afición al deporte es un rasgo primitivo bien encausado. Ahora, cuando alguien llega con la incómoda pregunta de por qué me gusta tanto el futbol, contesto con una sonrisa: “Lee MILES DE MILLONES”.
Hasta la próxima.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Identidad Resuelta
Bueno, hablo de la verificación de la identidad publicada anteriormente...
Luego de haber mostrado a mis asesorados lo complicado de mi verificación, insistí con ellos en que debía haber un camino más corto, sobre todo luego de verificar el resto de las identidades que aparecen en el ejercicio. En eso estaba cuando a la bandeja de entrada de mi correo electrónico llegó la respuesta, cortesía de Sir David von Templo, a quien agradezco infinitamente (ok, exageré) su puntual asistencia:
Mis alumnos y yo quedamos, ahora sí, satisfechos con la solución.
Luego de haber mostrado a mis asesorados lo complicado de mi verificación, insistí con ellos en que debía haber un camino más corto, sobre todo luego de verificar el resto de las identidades que aparecen en el ejercicio. En eso estaba cuando a la bandeja de entrada de mi correo electrónico llegó la respuesta, cortesía de Sir David von Templo, a quien agradezco infinitamente (ok, exageré) su puntual asistencia:
Mis alumnos y yo quedamos, ahora sí, satisfechos con la solución.
lunes, 29 de agosto de 2011
Cierta identidad...
La primera vez que di el curso de Matemáticas IV, preparatoria abierta de la SEP, dejé sin resolver un problemilla: verificar la identidad que se muestra a continuación…
Ahora lo he resuelto, pero tengo la idea de que me compliqué demasiado, de que el proceso podría ser más simple, en menos pasos…
Mis estimados, sé que algunos de ustedes sí saben de trigonometría. ¿Podrían darme esa solución breve que, según yo, existe?
Por cierto, el problema aparece en la página 88 de mi querido libro.
Ahora lo he resuelto, pero tengo la idea de que me compliqué demasiado, de que el proceso podría ser más simple, en menos pasos…
Mis estimados, sé que algunos de ustedes sí saben de trigonometría. ¿Podrían darme esa solución breve que, según yo, existe?
Por cierto, el problema aparece en la página 88 de mi querido libro.
domingo, 14 de agosto de 2011
[Zikk]
ortografía.
(Del lat. orthographĭa, y este del gr. ὀρθογραφία).
1. f. Conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua.
2. f. Forma correcta de escribir respetando las normas de la ortografía.
Sí, el Español es un idioma difícil. Tan sólo para escribir de forma algo decente, se deben estudiar doce años (hasta la preparatoria, pues).
Claro que algunos ya estudiamos hasta tal nivel y, a gritos y sombrerazos si usted quiere, pero nos defendemos. A causa de ello, nos creemos una especie de entes superiores, nos damos el placer de corregir a diestra y siniestra -y de manera siniestra- a quien comete algún fallo mientras intenta expresar una idea por escrito.
En un caso extremo e inexplicable para mí, están quienes cometen tantas faltas, que su cantidad es mayor a la de caracteres en un término.
Acostumbro caminar por las aulas mientras doy la clase. Mis alumnos toman notas y yo veo... a veces preferiría no ver.
¿Cuántos errores se pueden cometer al escribir la palabra "así"? Les presento lo que yo considero un record:
"haci"
... y entonces recuerdo la plegaria de mi madre: "Dios mío, haznos, ¡pero no tan asnos!"
¿Quién de ustedes, amables lectores, ha visto tan mal escrita una pequeña palabra?
Comenten, comenten.
(Del lat. orthographĭa, y este del gr. ὀρθογραφία).
1. f. Conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua.
2. f. Forma correcta de escribir respetando las normas de la ortografía.
Sí, el Español es un idioma difícil. Tan sólo para escribir de forma algo decente, se deben estudiar doce años (hasta la preparatoria, pues).
Claro que algunos ya estudiamos hasta tal nivel y, a gritos y sombrerazos si usted quiere, pero nos defendemos. A causa de ello, nos creemos una especie de entes superiores, nos damos el placer de corregir a diestra y siniestra -y de manera siniestra- a quien comete algún fallo mientras intenta expresar una idea por escrito.
En un caso extremo e inexplicable para mí, están quienes cometen tantas faltas, que su cantidad es mayor a la de caracteres en un término.
Acostumbro caminar por las aulas mientras doy la clase. Mis alumnos toman notas y yo veo... a veces preferiría no ver.
¿Cuántos errores se pueden cometer al escribir la palabra "así"? Les presento lo que yo considero un record:
"haci"
... y entonces recuerdo la plegaria de mi madre: "Dios mío, haznos, ¡pero no tan asnos!"
¿Quién de ustedes, amables lectores, ha visto tan mal escrita una pequeña palabra?
Comenten, comenten.
miércoles, 13 de julio de 2011
Apreciación Estética - Música
Otra de las materias incluidas en el programa de preparatoria abierta de la SEP.
lunes, 30 de mayo de 2011
Río, río o me río.
El sábado impartía ante mis pacientes asesorados la clase “Apreciación Estética, Pintura”. Responsables ellos, pues optaron por asistir a la escuela antes que quedarse en casa para ver un atractivo partido de futbol.
Tocó turno de explicar “El Incendio en las Casas del Parlamento”, de William Turner…

Yo ― ¿Alguien sabe qué importante partido de futbol se está celebrando justo en este momento?
Algún alumno ― México contra Ecuador.
Yo ― Dije “importante”.
Aa ― La final de la Champions.
Yo ― ¿Quién juega?
Aa ― El Barcelona contra el Manchester United.
Yo ― ¿Dónde?
Aa ― En Londres.
Yo ― Precisamente en Londres hay un río muy famoso. ¿Alguien sabe cuál es?
[Momento de silencio.]
Aa― ¡Río Ferdinand!

Hasta la próxima.
Imágenes:
http://labuttedesign.blogspot.com
Wikipedia
Tocó turno de explicar “El Incendio en las Casas del Parlamento”, de William Turner…

Yo ― ¿Alguien sabe qué importante partido de futbol se está celebrando justo en este momento?
Algún alumno ― México contra Ecuador.
Yo ― Dije “importante”.
Aa ― La final de la Champions.
Yo ― ¿Quién juega?
Aa ― El Barcelona contra el Manchester United.
Yo ― ¿Dónde?
Aa ― En Londres.
Yo ― Precisamente en Londres hay un río muy famoso. ¿Alguien sabe cuál es?
[Momento de silencio.]
Aa― ¡Río Ferdinand!

Hasta la próxima.
Imágenes:
http://labuttedesign.blogspot.com
Wikipedia
jueves, 5 de mayo de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Mis Canicas por un Reino
Inventé este juego hace como dos años. Suele ser divertido, sobre todo si el oponente es m’ijo.
Dos jugadores.
Por cada jugador debe haber canicas que representen:
un rey,
una reina, un príncipe, una princesa, un obispo, un juglar, un filósofo (o científico), un hechicero, dos generales, dos mercenarios,
trece guerreros, una bala de cañón y una bala simple. Algunas piezas son omisibles.
Debe haber, además, una prisión (o cementerio) y una canica Emperador. El campo de batalla debe ser rectangular y estar bien delimitado… con el único fin de que no escapen las canicas. Cada jugador ocupa una mitad del campo.
La disposición de las piezas por cada jugador es la siguiente:
Hasta atrás, Rey y Reina, Al lado de ellos, Príncipe y Princesa.
Frente a Rey y Reina se colocan Juglar y Obispo; al lado de éstos últimos van Hechicero y Filósofo.
Delante están los dos Generales, luego los Mercenarios.
Los Guerreros se colocan al arbitrio de cada jugador.
A la altura de medio campo y a un lado del mismo se coloca la Prisión (o Cementerio), donde quedarán las piezas capturadas (o muertas) en batalla.

Un turno por jugador, primero el de menor edad.
¡EMPIEZA EL JUEGO!
El jugador toma su bala (cualquiera de las dos), apunta desde la línea de tiro (roja intermitente) y lanza el canicazo. Las piezas golpeadas en el transcurso del viaje, contando rebotes, se consideran prisioneras (o muertas), con lo que irán a la Prisión (o… bueno, ya se la saben). Es importante señalar que aun las propias piezas pueden ser eliminadas.
El objetivo es capturar (…) al Rey del oponente.

REGLAS IMPORTANTES.
Se deben eliminar, en estricto orden:
Primer nivel, Guerreros y Mercenarios
Segundo nivel, Generales
Tercer nivel, Obispo, Hechicero, Juglar, Filósofo, Príncipe, Princesa
Cuarto nivel, Reina
Quinto nivel, Rey.
Si, por ejemplo, el Hechicero es golpeado cuando aún hay al menos un General, Guerrero o Mercenario, no se considerará al Hechicero como prisionero (…), sólo herido. Lo mismo para cualquier nivel, mientras niveles inferiores no hayan sido capturados por completo.
Gana el juego quien captura al Rey oponente. Además, el ganador se lleva el trofeo:
¡La Canica Emperador!
Notas:
Al momento de publica este post, Tiburcia posee la canica Emperador. Al más puro estilo de Bobby Fischer, la ganó y no ha vuelto a jugar.
Se recomienda escuchar música ad hoc. La última ocasión, puse lo que el común de la gente llama “música clásica”… a m’ijo no le convenció… tampoco el heavy metal… terminamos con “Glam” como motivación (el inicio de “The Final Countdown” lo convenció).
Hasta la próxima.
Dos jugadores.
Por cada jugador debe haber canicas que representen:
un rey,
una reina, un príncipe, una princesa, un obispo, un juglar, un filósofo (o científico), un hechicero, dos generales, dos mercenarios,
trece guerreros, una bala de cañón y una bala simple. Algunas piezas son omisibles.Debe haber, además, una prisión (o cementerio) y una canica Emperador. El campo de batalla debe ser rectangular y estar bien delimitado… con el único fin de que no escapen las canicas. Cada jugador ocupa una mitad del campo.
La disposición de las piezas por cada jugador es la siguiente:
Hasta atrás, Rey y Reina, Al lado de ellos, Príncipe y Princesa.
Frente a Rey y Reina se colocan Juglar y Obispo; al lado de éstos últimos van Hechicero y Filósofo.
Delante están los dos Generales, luego los Mercenarios.
Los Guerreros se colocan al arbitrio de cada jugador.
A la altura de medio campo y a un lado del mismo se coloca la Prisión (o Cementerio), donde quedarán las piezas capturadas (o muertas) en batalla.

Un turno por jugador, primero el de menor edad.
¡EMPIEZA EL JUEGO!
El jugador toma su bala (cualquiera de las dos), apunta desde la línea de tiro (roja intermitente) y lanza el canicazo. Las piezas golpeadas en el transcurso del viaje, contando rebotes, se consideran prisioneras (o muertas), con lo que irán a la Prisión (o… bueno, ya se la saben). Es importante señalar que aun las propias piezas pueden ser eliminadas.
El objetivo es capturar (…) al Rey del oponente.

REGLAS IMPORTANTES.
Se deben eliminar, en estricto orden:
Primer nivel, Guerreros y Mercenarios
Segundo nivel, Generales
Tercer nivel, Obispo, Hechicero, Juglar, Filósofo, Príncipe, Princesa
Cuarto nivel, Reina
Quinto nivel, Rey.
Si, por ejemplo, el Hechicero es golpeado cuando aún hay al menos un General, Guerrero o Mercenario, no se considerará al Hechicero como prisionero (…), sólo herido. Lo mismo para cualquier nivel, mientras niveles inferiores no hayan sido capturados por completo.
Gana el juego quien captura al Rey oponente. Además, el ganador se lleva el trofeo:
¡La Canica Emperador!Notas:
Al momento de publica este post, Tiburcia posee la canica Emperador. Al más puro estilo de Bobby Fischer, la ganó y no ha vuelto a jugar.
Se recomienda escuchar música ad hoc. La última ocasión, puse lo que el común de la gente llama “música clásica”… a m’ijo no le convenció… tampoco el heavy metal… terminamos con “Glam” como motivación (el inicio de “The Final Countdown” lo convenció).
Hasta la próxima.
sábado, 9 de abril de 2011
Televisa cree que sabe
Mientras procrastino, el resto de mi familia ve el programa "Todo el mundo cree que sabe", en el Canal de las Estrellas.
Primero:
La participante en turno no atina a "Qué ocupa todo cuerpo en el espacio" (o algo así), pero es salvada por una pequeña quien menciona la respuesta correcta: Volumen. Acto seguido, aparece en pantalla "Volúmen", así, con tilde.
Segundo:
La participante "acierta" a la respuesta para ¿Qué libro escribió Francisco I. Madero en 1910?
a) La sucesión presidencial
No lo puedo creer.
Si esos son los programas educativos, ¿cómo estará el resto?
*** Les dejo la siguiente imagen, tomada de mis viejos archivos (y casi seguramente copiada de Wikipedia), para que quede más claro: El libro se titula "La Sucesión Presidencial en 1910", pero fue publicado en 1908.
Primero:
La participante en turno no atina a "Qué ocupa todo cuerpo en el espacio" (o algo así), pero es salvada por una pequeña quien menciona la respuesta correcta: Volumen. Acto seguido, aparece en pantalla "Volúmen", así, con tilde.
Segundo:
La participante "acierta" a la respuesta para ¿Qué libro escribió Francisco I. Madero en 1910?
a) La sucesión presidencial
No lo puedo creer.
Si esos son los programas educativos, ¿cómo estará el resto?
*** Les dejo la siguiente imagen, tomada de mis viejos archivos (y casi seguramente copiada de Wikipedia), para que quede más claro: El libro se titula "La Sucesión Presidencial en 1910", pero fue publicado en 1908.
lunes, 4 de abril de 2011
Bioética, notas principales
Resumen del curso Bioética, preparatoria abierta de la SEP.
Bioética, notas principales
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