miércoles, 22 de septiembre de 2010

Silvio Rodríguez en el FICH


Cuando Silvio Rodríguez se dejó ver en el escenario, pude creerlo.

Ahí estaba. Sencillo, serio, aparentemente despreocupado. Con alguna probabilidad, tampoco él sabía qué esperar de nosotros, los más de 20 mil. Saber que lo acompañarían cinco músicos provocó que la sonrisa en mi rostro se ampliara.

La emoción llegó desde el primer acorde; la sorpresa, desde el segundo tema interpretado por el artista cubano. “Sueño con Serpientes”, la favorita de Tiburcia, dejó claro que el guajiro no seguiría el programa distribuido a la entrada del estadio. Eso daba esperanza a quienes querían escuchar “Unicornio Azul” y “Ojalá”, excluidas de la lista impresa.

“El concierto de esta noche lo estructuramos con el criterio de personas muy lindas que hemos conocido en estos dos días. La atmósfera es luminosa. Saber que este aire lo respiró Benito Juárez, sobrecoge”, había publicado el compositor pocas horas antes, en su blog.

Excelentes interpretaciones a…
Carta a Violeta Parra
Unicornio Azul
Canción del Elegido
La Gota de Rocío – aquí se notó el poco conocimiento de los fronterizos: ni un esbozo del coro hacia el final
El Necio
Óleo de Mujer con Sombrero – mi favorita, y en una versión bastante animosa
Pequeña Serenata Diurna – yo no sé de política, pero el guajiro la dedicó a algunos cubanos presos en Estados Unidos
Quién Fuera – el momento en que más extrañé a mis compadres
La Maza – me queda claro que es “maza” y no “masa”
Ojalá
… y algunos temas más, me dejaron satisfecho a plenitud.
Hubo también como tres canciones que escuché por vez primera.

Me confieso y me admito parcialmente villamelón; al fin y al cabo son apenas diez años escuchando su música, regocijándome en su lírica… creyendo que nunca tendría oportunidad de verlo en vivo.

Para Silvio Rodríguez aquello pudo ser una presentación más –eso es sólo una suposición-, pero para mí y no sé cuántos más, fue una noche bella, fascinante, especial.

Terminado el tiempo de Silvio, la sorpresa mayúscula nos la llevamos todos con Lila Downs, siguiente en el orden del programa. Los comentarios al final, fuera del estadio, eran acerca de ella y de su espectacular presentación.

Después de ver a Willie Colón, confirmé que la música salsa no es lo mío. Ni modo. Eso sí: el bajista Rubén Rodríguez es todo un maestro.






Hasta la próxima.

2 comentarios:

esteban lob dijo...

La música romántica, bien cantada, como el el caso de Rodriguez, es siempre un deleite.


Saludos.

eugenio abraham dijo...

tiempo sin visitar su blog! yo tambien fui al concierto y comparto tus opiniones. Cuando me entere que venia a Juarez me prometi que nada me impediria ir a escuchar a esta maestro, ni la falta de auto, o de lana ni si llovia ni nada. Y bueno, diferentes cosas sucedieron ese dia y me lance yo solo al estadio con la plena intencion de disfrutarlo. Me sorprendio saber que el abria, me extraño el listado de canciones.. y me regocijo tambien ver que no lo seguiria.
Sin pena alguna, en pleno estadio, llore cuando escuche oleo de mujer con sombrero, y en algunas otras como unicornio azul, canciones que me traen recuerdos de importantes vivencias. es una pena que en esta frontera no conozco mucha gente con quien compartir esta musica, mi gusto por la trova es de familia, y creo que en el sur se escucha mas que aqui. Asi que saque el cel, y comparti partes del concierto con mi hermana. Si, tambien para mi fue una noche especial para mi que siempre he admirado a este grande.

A Lila ya la habia visto antes y disfrute su show, y bueno, por desgracia ya no me quede a ver a Willy Colon pero pues.. me tenia que retirar del estadio tempra. Dicen que le aguito que no hubiera tanta gente ya, pero que estuvo chido.