jueves, 21 de abril de 2011

Mis Canicas por un Reino

Inventé este juego hace como dos años. Suele ser divertido, sobre todo si el oponente es m’ijo.

Dos jugadores.
Por cada jugador debe haber canicas que representen: un rey, una reina, un príncipe, una princesa, un obispo, un juglar, un filósofo (o científico), un hechicero, dos generales, dos mercenarios, trece guerreros, una bala de cañón y una bala simple. Algunas piezas son omisibles.

Debe haber, además, una prisión (o cementerio) y una canica Emperador. El campo de batalla debe ser rectangular y estar bien delimitado… con el único fin de que no escapen las canicas. Cada jugador ocupa una mitad del campo.
La disposición de las piezas por cada jugador es la siguiente:
Hasta atrás, Rey y Reina, Al lado de ellos, Príncipe y Princesa.
Frente a Rey y Reina se colocan Juglar y Obispo; al lado de éstos últimos van Hechicero y Filósofo.
Delante están los dos Generales, luego los Mercenarios.
Los Guerreros se colocan al arbitrio de cada jugador.
A la altura de medio campo y a un lado del mismo se coloca la Prisión (o Cementerio), donde quedarán las piezas capturadas (o muertas) en batalla.


Un turno por jugador, primero el de menor edad.
¡EMPIEZA EL JUEGO!
El jugador toma su bala (cualquiera de las dos), apunta desde la línea de tiro (roja intermitente) y lanza el canicazo. Las piezas golpeadas en el transcurso del viaje, contando rebotes, se consideran prisioneras (o muertas), con lo que irán a la Prisión (o… bueno, ya se la saben). Es importante señalar que aun las propias piezas pueden ser eliminadas.
El objetivo es capturar (…) al Rey del oponente.


REGLAS IMPORTANTES.
Se deben eliminar, en estricto orden:
Primer nivel, Guerreros y Mercenarios
Segundo nivel, Generales
Tercer nivel, Obispo, Hechicero, Juglar, Filósofo, Príncipe, Princesa
Cuarto nivel, Reina
Quinto nivel, Rey.
Si, por ejemplo, el Hechicero es golpeado cuando aún hay al menos un General, Guerrero o Mercenario, no se considerará al Hechicero como prisionero (…), sólo herido. Lo mismo para cualquier nivel, mientras niveles inferiores no hayan sido capturados por completo.

Gana el juego quien captura al Rey oponente. Además, el ganador se lleva el trofeo: ¡La Canica Emperador!

Notas:
Al momento de publica este post, Tiburcia posee la canica Emperador. Al más puro estilo de Bobby Fischer, la ganó y no ha vuelto a jugar.
Se recomienda escuchar música ad hoc. La última ocasión, puse lo que el común de la gente llama “música clásica”… a m’ijo no le convenció… tampoco el heavy metal… terminamos con “Glam” como motivación (el inicio de “The Final Countdown” lo convenció).

Hasta la próxima.

sábado, 9 de abril de 2011

Televisa cree que sabe

Mientras procrastino, el resto de mi familia ve el programa "Todo el mundo cree que sabe", en el Canal de las Estrellas.

Primero:
La participante en turno no atina a "Qué ocupa todo cuerpo en el espacio" (o algo así), pero es salvada por una pequeña quien menciona la respuesta correcta: Volumen. Acto seguido, aparece en pantalla "Volúmen", así, con tilde.

Segundo:
La participante "acierta" a la respuesta para ¿Qué libro escribió Francisco I. Madero en 1910?
a) La sucesión presidencial

No lo puedo creer.
Si esos son los programas educativos, ¿cómo estará el resto?

*** Les dejo la siguiente imagen, tomada de mis viejos archivos (y casi seguramente copiada de Wikipedia), para que quede más claro: El libro se titula "La Sucesión Presidencial en 1910", pero fue publicado en 1908.

jueves, 20 de enero de 2011

Matemáticas: Leyes y más

Aquí las principales leyes, postulados, definiciones, etc. que se ven en los primeros tres semestres del programa de preparatoria abierta de la SEP.
Como dice al pie de cada página, algunas condiciones no han sido mencionadas.

lunes, 10 de enero de 2011

Otra de sueños

A través de los años, Tiburcia ha tenido “sueños proféticos” que sorprenden por su exactitud. Sueños que anuncian la muerte de alguna persona. Siendo muy crédulo, puedo decir que mi compañera ha previsto el fallecimiento de al menos ocho personas. Claro, ello depende en gran medida de la interpretación que se dé a cada sueño. El mérito es que, desde que estoy con ella, me ha contado el sueño antes del acontecimiento en la realidad.

Ha soñado la muerte de personas enfermas: su padre y su abuelo. Aun considerando su estado de salud, no parecía que los señores fueran a morir pronto. En ambos casos, la muerte tuvo efecto cerca de veinte días después de cada sueño.

Hace varios otoños conoció a la madre de una amiga, convivimos cerca de una hora. Hacia el invierno, Tiburcia me contó que soñó a aquella señora muerta. Cinco días después la encontraron inerte, intoxicada con monóxido de carbono.

Una mañana despertó asustada. Me dijo haber soñado a sus familiares, mucho llanto y un gran charco de sangre, entre otros detalles. Me preguntó si aquello tendría algún significado. En menos de un mes y en tres eventos distintos, cuatro de sus consanguíneos cercanos y un pariente murieron de forma violenta.

Esta semana ha vuelto a soñar. Ahora se trata de una persona muy querida por mí, una anciana. No sería sorprendente el sólo hecho de que tal persona "entregara el equipo" (debido a lo avanzado de su edad), pero ninguno de sus órganos falla como para pronosticar una próxima muerte, con lo cual lo sorprendente sería, otra vez, el sueño.
No dijo más. Yo me quedé tranquilo.

¿Qué tan probable es tener esta clase de sueños proféticos? Pereque lo explica en este post, donde se considera “acertar” en un tiempo máximo de una semana, lo cual no aplica a todo sueño en el caso de mi amada. Por otra parte –y si entendí bien–, tales números funcionan para que UNA persona tenga UN sueño de UNA persona muerta; entonces la cifra de probabilidad se mueve otra vez. No hice los cálculos para saber, finalmente, cuál es la probabilidad de que una persona tenga varios sueños proféticos.

Pienso optimista y suelto la frase: “Tiburcia es una entre millones”. Le aconsejaré comprar billetes de Lotería.

Hasta la próxima.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Eclipses y Escepticismo

Desconozco el grado de veracidad de las historias que transcribiré a continuación. De algo sí estoy seguro: habiéndolas leído durante mi juventud, ayudaron a moldear mi pensamiento escéptico.
En este Día Mundial del Escepticismo y a la víspera de un eclipse de luna, espero lo disfruten… y compartan.



LA MAGIA DE CRISTÓBAL COLÓN (29 de febrero de 1504)

Durante su cuarto viaje al Nuevo Mundo, el navegante Cristóbal Colón llegó con dificultades a las Indias Occidentales con dos buques dañados y muy escasos pertrechos. Anclados en aguas de Jamaica, Colón tenía que reabastecerse o sufrir el hambre y los motines de sus hombres. Empezó a practicar el trueque con los nativos, pero después de un tiempo los indígenas acordaron no vender nada a Colón, quien ante la falta de alimentos se vio en una situación desesperada.

Un día se enteró de que en breve, el día 29 de febrero, habría un eclipse de luna. Durante la mañana de ese día, Colón mandó llamar a todos los reyezuelos de la isla y, una vez reunidos, les dijo que si no le daban los suministros necesarios iba a usar su poder haciendo estallar la luna. Los reyes se rieron de sus alegatos. Al llegar la noche, el eclipse lunar dio inicio y los jamaiquinos estaban verdaderamente aterrorizados.

De inmediato Colón se ofreció para traer de nuevo a la luna desaparecida, siempre y cuando se le entregaran los alimentos y los útiles suficientes. Los Asustados nativos le prometieron todo lo que él deseara.

Terminado el eclipse, la luna volvió a brillar como siempre, y los agradecidos jefes locales aportaron desmesuradas montañas de comida para el explorador, salvando a éste y a su tripulación de la muerte por hambre.


EL ALMANAQUE SALVADOR DEL CAPITÁN PAULIS (África, 1905)

En África Central, cerca de la extensa región del entonces Congo Belga, había una nación independiente llamada Mangbettu, habitada por caníbales. El país estaba formado por un millón y medio de negros y su gobernante era el Sultán Yembio. El 18 de febrero de 1905 un oficial belga, el capitán Albert Paulis y veinte soldados más se extraviaron en ese territorio siendo capturados por los caníbales. A la espera de ser ejecutado, el capitán ojeaba un almanaque que llevaba en su mochila cuando observó la noticia de un eclipse lunar que se produciría esa misma noche, a las ocho en punto.

Recordando cómo se había salvado Colón valiéndose del eclipse de 1504, el capitán Paulis decidió utilizar un truco semejante. Envió un mensaje al Sultán Yembio; en él le comunicaba que si los prisioneros blancos sufrían algún daño, su capitán haría uso de sus poderes mágicos para matar la luna, cosa que haría sin dudar y que representaría en fin del soberano caníbal.

Aquella misma tarde el Sultán fue a ver al capitán Paulis y lo retó a que probara sus amenazas. A las ocho de la noche, el capitán señaló a la luna con su dedo índice y anunció su fallecimiento. Poco a poco la luna comenzó a oscurecer y a desaparecer; estaba iniciando el anunciado eclipse. Lleno de terror, el Sultán Yembio se arrodilló ante el capitán Paulis y le prometió lo que quisiera con tal de que salvara a la luna. Paulis exigió que el Sultán reconociera la autoridad del rey de Bélgica sobre los territorios Mangbettu, a lo que el caníbal accedió. Entonces, volviéndose ante el firmamento, el capitán Paulis movió la mano y enseguida el eclipse acabó, quedando la luna en su normal posición.

El capitán y sus hombres quedaron el libertad, y más de 23,000 kilómetros cuadrados del país pasaron a formar parte del Congo Belga.



Hasta la próxima.

Relatos tomados del libro "Caminarás El Viento", editado por la Coordinadora de Educación Zona Norte del Estado de Chihuahua y la Escuela Superior de Agricultura Hermanos Escobar, 1992. No se menciona a los autores.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Una mañana decembrina...

Era temprano, ya casi todos –tres de cuatro– estábamos en pie y preparándonos para salir a las respectivas ocupaciones. Megan, mi pequeña de dos años con tres meses, aún dormía.

Me acerqué a ella e intenté despertarla cariñosamente, como cada día:
“Mamacitaaa…”

La pequeña ni se movió. Vi el reloj; aún podía dejarla unos minutos más en brazos de Somnos. El llamado para despertarla me había recordado una canción, con lo que tal llamado se convirtió en un intento de canto para alegrar la mañana.

♪Mamacitaaaa… ♪dónde está Santa Cloooosss♪
♪Mamacitaaaa… ♪dónde está Santa Cloooosss♪


… y así, tres o cuatro veces mientras atendía menesteres matutinos.

Otro sorbo al descafé y la prórroga había terminado, de modo que fui otra vez por ella.

“Hija mía, mamacita, ya despierta”; dicho esto mientras la levantaba en mis brazos para llevarla a donde le cambiaría la ropa.

A diferencia de lo que es habitual, Megan no despertó con una sonrisa. Apenas abrió sus grandes ojos, se dirigió a mí articulando una oración:

“No sé don’stá San-co-clós”

Tiburcia y yo no pudimos contener la carcajada. Lo siguiente fue explicar la situación a la niña, ante lo cual mostró su acostumbrada sonrisa. El resto del día transcurrió alegre, cotidiano, como puede ser un día alegre y cotidiano en Ciudad Juárez.


Hasta la próxima.