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martes, 3 de enero de 2017

Ciudad de bajas pasiones - Bunbury (Letra)

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Saliendo de Ciudad Juárez
aún nos duraba la noche más larga;
quizás no fueran bastantes
canciones de madrugada.

Todos los narcocorridos
de Tigres, Tucanes y el Grupo Exterminador
que sigue y que no se rinde
ante las amenazas de Fox.

Y todavía cantando
la de "Narices de a palmo"
llegamos al aeropuerto
tarareando.

De vuelta de la ciudad
de las bajas pasiones,
que sirvan tequila, limones
y un puñado de sal.
Dejemos que los corazones
sean los que nos lleven.
Si hace falta mordida,
no se hable más.

La sargento de aduanas
que dice que este no pasa de aquí;
no, señor,
que muestre toda la banda
su identificación.

"Cargados de marihuana"
cantando el chino ilegal,
entraron al avión
en un descuido de seguridad.

De vuelta de la ciudad
de las bajas pasiones,
que sirvan tequila, limones
y un puñado de sal.
Dejemos que los corazones
sean los que nos lleven.
Si hace falta mordida,
no se hable más.

•••

Nota:
También disponible en el sitio del autor, aquí.

viernes, 17 de julio de 2015

Allá voy

El año pasado era el señalado, pero no se pudo. No recuerdo el porqué, ni viene al caso. Este 2015 casi se me pasa la fecha límite. Fue Tiburcia —ella siempre tan linda— quien me dio el aviso: “Ya está por cerrar el periodo. Mira: aquí está la información”. Antes que cantaron los gallos que tenemos por vecinos (es decir, al otro lado del patio hay aves d’esas que lo despiertan a uno por las mañanas) tenía lista la ficha de pago. En breve presentaría el examen de admisión a la universidad.

Llegó el día, la hora, la sala, la computadora… y olvidé los consejos que tanto he repetido. Contesté en orden, de la pregunta 1 a la 190. Luego de una hora con quince minutos me sentía confiado de obtener una buena nota, de modo que no repasé. Me dieron de inmediato la puntuación final: 171 aciertos menos la penalización de 4.75, igual a 166.25. Soy honesto: esperaba algo mejor (pero p’s ya qué).

Días aquí, días allá: elección de materias, pago de inscripción, algunas encuestas vía Internet, asignación de matrícula, evaluación de inglés (nivel 6 de 9) y evaluación médica (todo bien, excepto los 15 kilogramos de sobrepeso). Conocí o reconocí algunos futuros compañeros: gente joven, muy talentosos, actualizados, con todo por delante… ¿qué voy a hacer a mis cuarenta y tantos años estudiando literatura hispanomexicana? No sé. No tengo idea de los métodos, de los sistemas de enseñanza. Tengo una familia que me apoya, la mente abierta y la convicción de aprender sin descanso todo lo posible y terminar la carrera (también el título es importante ahora), espero que eso me ayude a superar los obstáculos.

¿Qué sigue? Curso de inducción… y el 10 de agosto a las 7 de la mañana mi primera clase luego de varios años.

Sí, estoy nervioso. Emocionado, también.